Extractado del libro “ Acuarios, Plantas y Peces” de Juan Martin de Yaniz, sexta edición Editorial Marte, Buenos Aires 1960 (Primera edición 1942).Se intento contactar al autor y/o los herederos de los derechos. Respetado el original de manera fiel.
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| Cynolebias |
Este Género comprende varias especies que se encuentran en los ríos tributarios del Río de la Plata. En las proximidades de la Capital se les encuentra en numerosos arroyos y zanjas. Por su colorido que llama la atención del acuarista , se han exportado a Europa y Norteamérica. En mis primeras excursiones en demanda de peces fluviales, de poca tallas. Que pudieran ser mantenidos en pequeños acuarios, me resultaba un misterio la aparición de Cynolebias, en pequeños charcos de agua turbia y gredosa, dejada por alguna marea o formados por agua de lluvia y cuya profundidad no era mayor que una cuarta..Su vida en ellos no sería muy larga, pues el calor del verano los secaría fácilmente y se perderían si una marca no llegaba a salvarlos, libertándolos de tan pequeño encierro. Lo curioso e inexplicable para mí, fue que en años siguiente y en los mismos sitios del bajo Belgrano, volvía a encontrar Cynolebias, hasta que el entubamiento de los arroyos y el saneamiento de los terrenos me privó de ellas. Las Cynolebias viven en la naturaleza, generalmente , una vida relativamente corta, pero en cautividad ésta se alarga, si se extreman sus cuidados y alimentación adecuada. Cuando se tienen animales bien desarrollados, se les separará por sexos, en acuarios distintos y se les dará una sobrealimentación de pulgas o lombrices de agua. La preparación de la pecera exige una técnica especial; se elegirá una que tenga una capacidad de 12 a 15 litros. El fondo será de arena muy fina, o bien un poco de tierra fangosa, sacada del fondo de un arroyo, río o charco grande, pues siendo de bajo de la superficie del agua, no contendrá elementos que fermenten. Lo mejor es hacer una mezcla de las dos, arena y tierra, dándole una profundidad de 8 centímetros. Debe ponerse Elodea, Cabomba, Ceratophyllum submersun(Cola de zorro), o Nitella felixilis, pero sin plantarlas, pues los peces al revolver continuamente el fondo, las sacan. Las plantas sirven como refugio a las madres contra la agresividad de los padres, ya que la proporción correcta será de uno de estos por dos o tres de aquellas. Si se ponen más machos, habrá una pelea continua entre ellos, lo que dificultará la cría. Equilibrando el acuario, para lo cual se le dejará sin peces por lo menos una semana, y sometido a la luz directa del sol; en estas condiciones se colocarán los peces, los que permanecerán , siendo alimentados con presas vivas, pero no con exceso, como para que no quede mucho residuo en el acuario. Si los peces nadan amigablemente revelando cierto entendimiento, podemos considerar que tenemos asegurado un buen fin. Cada día se procederá a sacar el agua de la pecera de cría, en forma de hacerlo muy lentamente; medio centímetro será suficiente. Los peces empiezan a comprender que el charco se seca y su vida se ve amenazada, y ahí el mandato imperativo de la naturaleza pesará sobre ellos, la perpetuación de la especie. No pueden morir sin dejar sucesión, Sus hijos vivirán , y lo mismos que sus padres, su sacrificio no será estéril. Las madres, listas para desovar, siguen con buena voluntad al padre, cuento éste se entierra en fondo, hasta casi la tercera parte de su cuerpo, agujereando la arena con su cabeza y se coloca junto a él, cuerpo con cuerpo, efectuando movimientos ondulatorios dejan caer los huevos, que el padre se apresurará a enterrar, previa su fecundación. Cuando se tenga la seguridad de que el desove se ha efectuado, se sacarán los padres, colocándolos en sus respectivas peceras, alimentándolos en abundancia para una pronta vuelta a sus condiciones naturales. Luego se continuará sacando el agua , hasta no dejar nada de la que tenía cuando se quitó a los padres. Como esto sucede en verano, que es la mejor temporada de cría , el resto del agua se evaporará dejando el fondo, casi sin agua, pero hay que evitar que se seque completamente, por lo que si se nota esto, se le agregará una pequeña cantidad con un vaporizador para mantener una humedad constante en la tierra. Este es el procedimiento exacto, igual al que se produce en la naturaleza. Los huevos permanecerán enterrados durante tres o cuatro meses. Cuando en invierno comienzan las lluvias, de mayo en adelante, el acuario también deberá llenarse muy lentamente, hasta llegar al mes de julio. El agua no debe ser muy fría; tendrá una temperatura de 20° a 22°C y la altura no será mayor a 20 centímetros en el acuario. Las crías nacen dentro de un término de 48 horas, pero una gran parte es por lo general defectuosa, no pueden nadar y quedan en el fondo. Los sanos buscan en seguida alimento, el que se les proporcionará inmediatamente, porque de lo contrario mueren con rapidez. Su primera alimentación, durante 3 o 4 días, será agua de infusorios.
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